
Durante las 5 semanas siguientes al nacimiento de Terra todos los sábados iba a verla, me impresionaba tanto como crecía de una semana a otra, que me empeñe en hacer fotos absolutamente de todos los días que iba, pasaban las semanas y se estaba convirtiendo en la cosita mas bonita y enamoradiza que había visto en mi vida. Cada sábado, íbamos allí un rato, mirábamos que estuviesen bien, le poníamos de comer a la madre, y yo me peleaba con las pulgas que rondaban la barrigota de Terra, pero ese sábado era diferente, Yolanda me había dicho que la madre de los cachorros se estaba quedando sin leche para amamantarlos, así que me la tenia que llevar a casa, por una parte estaba emocionadisima, por fin tendría a mi pequeña conmigo, pero por la otra parte estaba tremendamente preocupada por que no iba a pasar la fase de impregnación junto a la madre, ya que es la fase donde aprenden a jugar sin morder y comienzan a entender que la madre se puede separar un poco de ellos sin que pase nada. Pero la cosa iba a ser así, la madre no tenia con que alimentarlos así que Terra se venia a casa. De camino a casa con Terra en el coche, no podía dejar de observar todo lo que hacia, quería distinguir que cosas aria o no aria distintas otro cachorro, dormía en mi regazo y cuando el sueño se hizo mas profundo empezó a lloriquear un poco, estaba soñando. La desperté todo lo suave que pude, y cuando abrió los ojos y me vio, empezó a jugar con mis dedos, los mordisqueaba, luego bostezo y se quedo dormida otra vez, que otra cosa hubiera hecho otro cachorro? Llegamos a casa, y entre con esa cosita peluda en los brazos, mis padres que no tenían ni la mas mínima idea de que iba a crecer la familia, la acogieron como si hubieran estado avisados desde hacia meses y hubieran podido asimilar el hecho, pasaba de unos brazos a otros, todos teníamos cosas bonitas que decirle y caricias que darle para que se sintiera cómoda en casa, llego la noche y la hora de dormir, después de darle la papilla y la leche de veterinario, la metí en su cesta al lado de mi cama, los primeros 10 minutos, fueron bien, pero en cuanto yo me había dormido empezó a lloriquear, me desperté, encendí la luz y la mire, allí estaba no levantaba ni dos palmos del suelo, sentada junto a mi cama, y mirándome tan fijamente que me rendí, la subí a la cama y fue directa a las almohadas, se hizo una bolita y allí quedo dormida toda la noche.